En el amor como en la vida, no existen fórmulas infalibles. Los sentimientos evolucionan en base a circunstancias y nuestra perspectiva del amor cambia con nuestra personalidad. En las distintas etapas de la vida, buscamos cosas diferentes. Mientras somos jóvenes queremos "pasarlo bien"; con el tiempo, nos decantamos por la seguridad de una pareja estable. Sin duda alguna, el amor evoluciona, pasando por estados de transición. En mi opinión, encontrar el verdadero amor significa recuperar la inocencia, pues el amor es cíclico en esencia. Poco importa a quien le entregamos el cuerpo por primera vez; lo que importa es quien llena nuestra vida de "primeras veces", aquella persona a la que le entregamos el alma.
Cuando nos enamoramos por primera vez, nos entregamos sin reticencia, estamos 100% receptivos al amor. Carecemos de bagaje sentimental, llevamos vacía la maleta. Nuestros referentes son las personas de nuestro entorno, nuestros padres, el cine o la televisión. Creemos ciegamente las promesas del otro, nos emocionamos haciendo planes de futuro; pensamos que hemos encontrado a quien llevábamos tiempo buscando. Nos ilusionamos y si no sale bien (en la mayoría de casos), sufrimos y nos decepcionamos; pero lo superamos. Y seguimos buscando (un grupo especial, lo conforman las personas para las que el amor de su vida resulta ser su primer amor). A esa persona, la recordamos con cariño. Es lo que sucede con el PRIMER AMOR.
Entonces, pagados de nosotros mismos, buscamos pasar buenos momentos sin comprometernos. Conocemos de sobra las intenciones de hombres y mujeres, vamos cargando nuestra maleta de experiencia. Nuestros referentes pasan a ser nuestras propias historias, comparamos lo que unos y otros nos aportan. Creemos "de la misa, la mitad", no pensamos en futuro; solo en conocernos mejor a nosotros mismos por medio de las relaciones con otros. Nos divertimos y si no nos satisface (en la mayoría de casos), pasamos página. A esas personas, a veces, ni las recordamos. Guardamos "cosas" para esa persona especial. Es lo que sucede con las AVENTURAS.
Finalmente, caemos en la cuenta de que lo anterior no nos hace sentir plenos; decidimos que la vida es más fácil estando solos y en ocasiones, incluso nos cerramos al amor. Es en ese momento, cuando afianzamos nuestra postura, cuando volvemos a enamorarnos. Nos sentimos "niños" de nuevo y volvemos al principio; a creer en el otro, a emocionarnos, a hacer planes de futuro; eso sí, con salvedades. Nuestros referentes ahora somos nosotros mismos (y nuestro bagaje) y en nuestra maleta, ya solo queda espacio para esa persona especial; no hay sitio para nadie más. Volvemos a ilusionarnos y si no sale bien, sufrimos más que nunca; no lo superamos. Esta vez, lo entregamos todo. A esa persona, jamás la olvidamos. Es lo que sucede con el AMOR DE NUESTRA VIDA.
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lunes, 18 de mayo de 2015
jueves, 14 de mayo de 2015
Manifiesto del amor 2.0
En los últimos años, he dedicado bastante tiempo a documentarme, a leer sobre el amor, a analizar las historias que conozco (con final feliz o no) y a escuchar a la gente. Aunque he intentado establecer patrones en lo que concierne a las relaciones, he llegado a la conclusión de que es imposible; la gente es impredecible. Sin embargo, he observado en la mayoría de parejas actuales, una forma de amar, en mi opinión, un tanto antigua (del siglo pasado, de la época de nuestros padres); lo que yo denomino el "Amor 1.0". A este respecto, me gustaría proponeros una nueva forma de amor. Veamos cuáles son sus principios.
El "Amor 1.0" se fundamenta en el concepto de la "media naranja", esto es, la idea de que la otra persona nos complementa; es por eso que, en su ausencia nos sentimos "incompletos". Requiere de un feedback constante; la necesidad de ver o hablar diariamente con la pareja es un imperativo en este tipo de amor. Por otra parte, el "Amor 1.0" otorga gran importancia a la fidelidad, abriendo la puerta a sentimientos poco deseables como la envidia, la inseguridad o los celos. Este tipo de amor no contempla el hecho de compartir con la pareja experiencias del pasado o hablar sobre el interés que puedan despertarnos otras personas (siendo estas cuestiones temas tabú). El "Amor 1.0" lo practican, entre otras, las personas que quieren desde la dependencia, que no saben "estar solas" u ocupar su tiempo libre. El "Amor 1.0" es característico de los "novios".
El "Amor 2.0" se basa en el concepto "la horma de nuestro zapato", es decir, un "plus" en la vida, un suplemento y no un complemento; en presencia de la otra persona, nos sentimos más plenos si cabe. No requiere un feedback constante (salvo en el proceso de enamoramiento); no existe la necesidad acuciante de ver o hablar diariamente con la pareja. El "Amor 2.0" considera la cuestión de la fidelidad, pero no le otorga una importancia extrema; en el "Amor 2.0", los celos no han lugar. Este tipo de amor contempla el hecho de compartir con la pareja experiencias del pasado y hablar abiertamente del atractivo de otras personas (os remito a mi post "Poliamor, posible y probable"). El "Amor 2.0" lo practican las personas que quieren desde la independencia, que saben "estar solas" y entretenerse. El "Amor 2.0" es característico de los "compañeros".
Como en la mayoría de cuestiones, una cosa es la teoría y otra, la práctica. Si bien yo creo ciegamente en la posibilidad de "actualizar" nuestra forma de amar, factores sociales y educacionales frenan el cambio. Cierto es que una cosa es hablar de amor cuando no tenemos pareja y otra, cuando estamos enamorados; nuestra perspectiva cambia 180 grados. El "Amor 2.0" requiere, por su parte, de una gran fortaleza mental, alto concepto de uno mismo y confianza plena en la pareja. Una utopía, quizás. Lo que sí es posible, es el "Amor 1.5", la fusión de ambos.
El "Amor 1.0" se fundamenta en el concepto de la "media naranja", esto es, la idea de que la otra persona nos complementa; es por eso que, en su ausencia nos sentimos "incompletos". Requiere de un feedback constante; la necesidad de ver o hablar diariamente con la pareja es un imperativo en este tipo de amor. Por otra parte, el "Amor 1.0" otorga gran importancia a la fidelidad, abriendo la puerta a sentimientos poco deseables como la envidia, la inseguridad o los celos. Este tipo de amor no contempla el hecho de compartir con la pareja experiencias del pasado o hablar sobre el interés que puedan despertarnos otras personas (siendo estas cuestiones temas tabú). El "Amor 1.0" lo practican, entre otras, las personas que quieren desde la dependencia, que no saben "estar solas" u ocupar su tiempo libre. El "Amor 1.0" es característico de los "novios".
El "Amor 2.0" se basa en el concepto "la horma de nuestro zapato", es decir, un "plus" en la vida, un suplemento y no un complemento; en presencia de la otra persona, nos sentimos más plenos si cabe. No requiere un feedback constante (salvo en el proceso de enamoramiento); no existe la necesidad acuciante de ver o hablar diariamente con la pareja. El "Amor 2.0" considera la cuestión de la fidelidad, pero no le otorga una importancia extrema; en el "Amor 2.0", los celos no han lugar. Este tipo de amor contempla el hecho de compartir con la pareja experiencias del pasado y hablar abiertamente del atractivo de otras personas (os remito a mi post "Poliamor, posible y probable"). El "Amor 2.0" lo practican las personas que quieren desde la independencia, que saben "estar solas" y entretenerse. El "Amor 2.0" es característico de los "compañeros".
Como en la mayoría de cuestiones, una cosa es la teoría y otra, la práctica. Si bien yo creo ciegamente en la posibilidad de "actualizar" nuestra forma de amar, factores sociales y educacionales frenan el cambio. Cierto es que una cosa es hablar de amor cuando no tenemos pareja y otra, cuando estamos enamorados; nuestra perspectiva cambia 180 grados. El "Amor 2.0" requiere, por su parte, de una gran fortaleza mental, alto concepto de uno mismo y confianza plena en la pareja. Una utopía, quizás. Lo que sí es posible, es el "Amor 1.5", la fusión de ambos.
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